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ÉTICA


¿No cree usted que la filosof¨ªa deber¨ªa ser un elemento fundamental de la educaci¨®n antes de entrar a una carrera universitaria?¿ Es necesaria la filosof¨ªa?¿ Existe una edad ideal para aprender filosof¨ªa?

S¨ª, creo que la filosof¨ªa corresponde, fundamentalmente, a una edad juvenil; creo que los niños y los adolescentes en su primera adolescencia son todos metaf¨ªsicos espont¨¢neamente. Los niños hacen preguntas metaf¨ªsicas constantemente, y las grandes inquietudes pertenecen a esas etapas de la infancia y de la adolescencia. Es curioso, recuerden el Gorgias de Plat¨®n: Calicles le reprocha a S¨®crates que siendo ¨¦l un hombre maduro, se dedique a esas niñer¨ªas de la filosof¨ªa. La filosof¨ªa dice Calicles¡ª est¨¢ muy bien cuando uno es pequeño, cuando se es Joven, cuando se es un niño est¨¢ bien dedicarse a estas cosas de qu¨¦ es la justicia, el bien, por qu¨¦ nos morimos; luego, ya una persona adulta, se dedica a cosas serias, provechosas y esto ya lo abandona; t¨² eres un personaje corruptor porque sigues hablando de filosof¨ªa cuando ya no deber¨ªas estar haci¨¦ndolo. Quiere decir que la filosof¨ªa est¨¢ ligada verdaderamente a la formaci¨®n. La filosof¨ªa tiene algo de juvenil en s¨ª misma, y deber¨ªa enseñarse o profesarse en edades tempranas. ¿Qu¨¦ edades tempranas?, ya eso no me atrever¨ªa a puntualizarlo. Hay toda una escuela que habla de filosof¨ªa para niños y que escribe y prepara textos de filosof¨ªa muy ligados, no con expresiones filos¨®ficas complejas, sino con juegos l¨®gicos. Se puede empezar a hablar de filosof¨ªa, en un sentido bastante literalmente filos¨®fico, en torno a los 14 años aproximadamente. S¨ª, me parece que 14 ¨® 15 años es una edad en que ya se pueden iniciar verdaderos di¨¢logos y coloquios filos¨®ficos.

Tengo que entregar en diciembre un libro, una introducci¨®n a la filosof¨ªa, no una «filosof¨ªa para Amador», porque Amador ya tiene 24 años y estoy esperando que iba un libro, ya no pienso escribirle m¨¢s a ¨¦l; estoy intentando hacer un libro que sirva de introducci¨®n en el terreno acad¨¦mico como a personas ya adultas que no hayan tenido ocasi¨®n de aprender filosof¨ªa, y puedan, respondiendo a esa pregunta que le suelen hacer a uno de: ¿por d¨®nde empiezo?, antes de pasar a cosas mayores, empezar por ah¨ª. Estoy pensando el libro como para un lector de 16 ¨® 17 años. Francamente no me he atrevido, o no he sido capaz de hacerlo, para un lector en torno a los 14; podr¨ªa hacerse para un lector incluso m¨¢s joven, parece que es posible, pero no lo he sabido hacer.

 

¿Puede darnos usted una relaci¨®n entre anarqu¨ªa, ¨¦tica y democracia? ¿ Qui¨¦n sustenta a qui¨¦n, la verdad a la ¨¦tica; o la ¨¦tica a la verdad? Para usted, ¿qu¨¦ es la verdad? ¿ C¨®mo puedo trascender la ¨¦tica como discurso acad¨¦mico y enseñarles a los j¨®venes la utop¨ªa del ejercicio de la voluntad?

En un pr¨®logo, Borges dec¨ªa que un d¨ªa los hombres mereceremos no tener gobiernos. Quiz¨¢s el defecto de los anarquistas es que creen que ese momento ha llegado ya. Me sigue pareciendo bueno el proyecto anarquista, creo que el ideal ser¨ªa no tener gobierno, ser capaces de autogobernarnos realmente; poder poner el piloto autom¨¢tico en las cuestiones sociales y que el gobierno de las personas lo hiciera cada uno en s¨ª mismo. Desgraciadamente los pa¨ªses sin Estado, sin gobierno, realmente se parecen m¨¢s bien al L¨ªbano, Bosnia, lugares que no parecen deseables.

Guardo un fondo libertario, aunque hoy m¨¢s tamizado por la necesidad de gobiernos democr¨¢ticos y la ¨¦tica, que lo que busca es la plenitud y la mejor realizaci¨®n humana. La ¨¦tica cuerda tiene que desear vivir en una democracia lo mejor posible, por puro y simple ego¨ªsmo; la ¨¦tica es la ilustraci¨®n del amor propio y no algo que lo contrar¨ªe.

En cuanto a la idea de la verdad y la ¨¦tica, ¨¦sta es una tarea racional. Para empezar, como todas las tareas filos¨®ficas, es una tarea ante todo racional, y la verdad es aquello que la raz¨®n intenta establecer, no una Verdad Absoluta con may¨²scula, sino una que es m¨¢s real. Entiendo por verdad la realidad. La verdad es establecer una mayor cuota de realidad.

Trascender la ¨¦tica como reflexi¨®n te¨®rica y convertirla en pr¨¢ctica es imprescindible. Los profesores de ¨¦tica lo ¨²nico que hacemos es facilitar el acceso a obras, temas, formas de controversia. Aunque no existi¨¦ramos los profesores de ¨¦tica, ¨¦sta seguir¨ªa existiendo, y la necesidad de aplicar criterios ¨¦ticos y de reflexionar sobre lo que es mejor para vivir seguir¨ªa existiendo. La pregunta de la ¨¦tica es c¨®mo vivir. De modo que la ¨¦tica acad¨¦mica quedar¨¢ m¨¢s o menos encerrada en los c¨ªrculos profesorales acad¨¦micos; pero la ¨¦tica vivida, la respuesta a c¨®mo vivir, esa pregunta se la hace incluso quien no tiene la menor idea de qu¨¦ significa la palabra ¨¦tica.

¿Cree usted que ha sido ¨¦tica la respuesta del gobierno de Blair respecto al dictador Pinochet? ¿Es ¨¦tico ser un joven marxista? ¿Qu¨¦ opini¨®n le merece el manejo de la ¨¦tica en las relaciones internacionales entre los pa¨ªses? ¿Por qu¨¦ usted usa lentes de colores?

Esta ¨²ltima es muy dif¨ªcil, la voy a guardar para pensarla.

La respuesta del gobierno de Blair me parece no ¨¦tica, sino jur¨ªdicamente disparatada, obviamente porque est¨¢ pol¨ªticamente condicionada tambi¨¦n. La idea de que los jefes de Estado no pueden cometer cr¨ªmenes contra la humanidad, cuando la mayor¨ªa de los cr¨ªmenes contra la humanidad, sabemos, los cometen los jefes de Estado. ¿Qui¨¦n los va a cometer? La gente com¨²n y corriente puede asesinar a chatos a su suegra, pero es muy dif¨ªcil que elimine a 500 mil personas de golpe. Son los jefes de Estado los que tienen esa capacidad. De modo que la idea de que los jefes de Estado quedan disculpados de un delito que s¨®lo ellos pueden cometer es un disparate l¨®gico verdaderamente aberrante. Seg¨²n ese criterio, despu¨¦s de la Segunda Guerra Mundial, Hitler podr¨ªa haberse refugiado en Londres, porque con el criterio de los jueces brit¨¢nicos lo habr¨ªan absuelto.

Obviamente creo que puede un joven marxista, incluso un viejo marxista, ser perfectamente ¨¦tico. La ¨¦tica ¡ªinsisto¡ª no es un c¨®digo preestablecido, es una preocupaci¨®n por dar sentido a la propia libertad, y el marxismo es una doctrina de interpretaci¨®n pol¨ªtica y econ¨®mica de la realidad que es perfectamente compatible con la ¨¦tica y con lo que ustedes quieran. De modo que los j¨®venes y los viejos y los medianos, marxistas o de otras doctrinas, pueden tener una preocupaci¨®n ¨¦tica.

No estoy de acuerdo con la pregunta sobre la ¨¦tica en las relaciones internacionales. Ya s¨¦ que tambi¨¦n se habla de una cierta deontolog¨ªa de las relaciones internacionales, pero creo que ¨¦ticas s¨®lo pueden ser las personas, no lo pueden ser los colectivos, los pa¨ªses, ni nada m¨¢s que las personas. Todas las ¨¦ticas son monoplazas, todas las ¨¦ticas se refieren a una libertad examinada desde adentro, y cada persona puede examinar desde adentro su libertad. No hay m¨¢s libertad examinada desde adentro que la de la persona. Por extensi¨®n se maneja la palabra ¨¦tica de forma m¨¢s amplia, pero yo reservar¨ªa la palabra ¨¦tica para la reflexi¨®n que cada cual hace sobre su libertad, y hablar¨ªa de cuestiones jur¨ªdicas, de pol¨ªtica internacional, etc., en las relaciones entre los pa¨ªses. Obviamente, los pa¨ªses ¡ªcomo saben¡ª est¨¢n, entre s¨ª, en un estado de naturaleza donde manda la ley del m¨¢s fuerte. Si los seres humanos dentro de un pa¨ªs nos port¨¢semos unos con otros como se portan los Estados entre s¨ª, vivir¨ªamos en pleno salvajismo. Realmente los Estados est¨¢n por debajo de la condici¨®n ¨¦tica de las personas, casi todos los Estados son mucho m¨¢s brutales, despiadados, ego¨ªstas, fan¨¢ticos, que las personas normales. Vivimos en comunidades que son peores que los individuos que las forman.

Lo de las gafas se los voy a explicar, adem¨¢s tiene algo que ver no con Venezuela, sino con Venecia. Una vez, estando en Venecia, de pronto empez¨® a llover enormemente, y saben que Venecia tiene la inc¨®moda costumbre de inundarse de vez en cuando. Empez¨® a inundarse, iba con mi mujer y nos refugiamos en una tienda sin fijarnos en qu¨¦ clase de tienda era; result¨® ser una ¨®ptica. Como el agua no terminaba de bajar y llev¨¢bamos mucho rato, me causaba un poco de incomodidad estar all¨ª invadiendo la tienda de aquel señor, empec¨¦ disimuladamente a mirar como si estuviera buscando unas gafas. Result¨® que el dueño de la ¨®ptica era un diseñador italiano que se llama Dalilo Carraro; un diseñador muy original de gafas siempre con colores. Me compr¨¦ unas gafas ¡ªque no eran ¨¦stas¡ª y cada año o año medio, cuando paso por Venecia, porque me gusta pasar 2 ¨® 3 d¨ªas all¨¢, al menos, al año; siempre voy y me compro unas gafas, procurando que sean un poco m¨¢s escandalosas que las del año anterior. Como comprender¨¢n, entro en una edad en que ya s¨®lo puedo dar esc¨¢ndalos por las gafas que me ponga.

¿Cu¨¢l es su opini¨®n acerca de la clonaci¨®n? ¿Qu¨¦ opina acerca de la ¨¦tica y el Sida? ¿Est¨¢ de acuerdo con la legalizaci¨®n de las drogas? ¿Qu¨¦ piensa sobre el aborto?

La primera pregunta es sobre la manipulaci¨®n gen¨¦tica. Ésta y la bio¨¦tica es uno de los campos en que las personas que nos hemos dedicado profesionalmente a la ¨¦tica m¨¢s abrumados nos sentimos, porque surgen cientos de publicaciones permanentemente, y para tener una opini¨®n se exigen unos conocimientos cient¨ªficos m¨ªnimos. Si uno solamente habla por lo que ha le¨ªdo en un peri¨®dico, poco puede decir. Como dec¨ªa anteriormente, la verdad es realidad, y antes de empezar a hablar ¨¦ticamente de cualquier cosa, hay que conocer de lo que se est¨¢ hablando. Reconozco que mis conocimientos de biogen¨¦tica son muy elementales, por decirlo de una manera suave, de modo que no me atrever¨ªa a zanjar ninguna cuesti¨®n a este respecto con un m¨ªnimo de claridad.

Me parece que la clonaci¨®n, que, si entiendo bien, significa utilizar una c¨¦lula de una persona para reproducir otro ser que, en vez de recibir sus genes de la doble filiaci¨®n habitual, los recibe s¨®lo de un solo foco, una sola persona. Ésta y otro tipo de manipulaciones semejantes, me parece que plantean efectivamente un problema ¨¦tico, porque existe un derecho humano: el derecho humano a la doble filiaci¨®n; todos provenimos de la uni¨®n entre genes paternos y maternos; todos provenimos de un apasionamiento f¨ªsico entre seres de sexo distinto. La doble filiaci¨®n es un derecho no solamente fisiol¨®gico, sino simb¨®lico de las personas. No hay derecho a programar hu¨¦rfanos; personas a las que les falte parte de su filiaci¨®n, porque esto forma parte de la constituci¨®n de la propia subjetividad. En ese sentido parece que la ciencia la hacen los cient¨ªficos y la pagamos todos. La ¨¦tica no tiene que tener ciencia, somos nosotros, las personas, los seres humanos, los ciudadanos, los que tenemos que legislar y optar sobre lo que corresponde o no dentro del campo cient¨ªfico. Por supuesto, no todo lo que se puede hacer se debe hacer. Desde que se descubri¨® la bomba at¨®mica por lo menos tenemos esa idea: que, aunque es muy f¨¢cil hoy volar todo el planeta, no ser¨ªa bueno hacerlo, y no s¨¦ por qu¨¦ otras cosas, simplemente porque se pueden hacer, hay que hacerlas obligatoriamente.

Lo de que la ¨¦tica sea una vacuna contra el SIDA, me temo que no. La ¨¦tica no tiene virtudes terap¨¦uticas, salvo para las almas atribuladas. En este caso recomiendo los preservativos y otro tipo de medios que me parecen m¨¢s adecuados.

Estoy a favor de la despenalizaci¨®n de las drogas, no de la legalizaci¨®n. S¨®lo se puede legalizar, autorizar o negar aquello que est¨¢ en manos de la autoridad, mientras que las drogas est¨¢n en el mundo. Es lo mismo que si una montaña, porque hubiera muchos alpinistas que mueren subiendo a ella, la prohibiesen; podr¨ªamos penalizar el acceso a la montaña, lo que no se puede es legalizar la montaña o ilegalizarla, porque la montaña no est¨¢ en las atribuciones del jurista. Las sustancias de la naturaleza tampoco est¨¢n en las atribuciones de los juristas. Las drogas est¨¢n en el mundo, en la naturaleza, las fabricamos, estamos en el siglo de la qu¨ªmica, y lo que podemos es penalizar su uso, arbitrariamente, que es lo que ocurre hoy, o despenalizarlo. Si alguna vez la sensatez se diera cuenta de que desde el momento en que se prohibieron las drogas no se ha hecho m¨¢s que aumentar su tr¨¢fico, las muertes producidas por ellas, su consumo, la seducci¨®n que ejercen por lo negativo y prohibido, sobre muchos j¨®venes y otras personas... Si alguna vez los que inventaron la prohibici¨®n, que naci¨® en los Estados Unidos, promovida no por m¨¦dicos o higienistas que se preocupasen por los daños que causa la droga ¡ªporque s¨®lo causaban problemas a unas cuantas personas¡ª, sino que la prohibici¨®n vino de las sociedades de ultraderecha americanas, que fueron las que promocionaron la persecuci¨®n de las drogas, lo mismo que la prohibici¨®n del alcohol en su d¨ªa; digo que si alguna vez Estados Unidos y el resto de los pa¨ªses, repiten en voz alta lo que dicen en voz baja cuando uno habla con los especialistas de estos temas, estar¨ªan de acuerdo en que todo esto es un disparate y que lo que hace falta es informar, educar, prevenir.

El tema del aborto: en este caso s¨ª hablamos de despenalizar una conducta. El aborto ser¨¢ y es un problema personal y, por lo tanto, tiene que ver con la dimensi¨®n moral de la persona que tiene que afrontarlo. Entiendo que uno puede aceptar ¡ªpuesto que es una vida que est¨¢ simplemente haci¨¦ndose, pero que todav¨ªa no es una vida humana, porque ¨¦sta como tal se alcanza m¨¢s tarde¡ª que hay un momento en que el cortar ese proceso no es un delito ni es un crimen, sino simplemente es ahorrar unas penalidades, y sobre todo ahorrar la penalidad de venir al mundo a alguien no deseado, que no va a ser deseado ni siquiera por las personas que directamente van a estar sentimentalmente vinculadas a ¨¦l como sus padres, etc. Comprendo que haya otras personas que crean que desde el comienzo la vida humana debe ser respetada, promocionada, etc. Es una cuesti¨®n moral a debatir. Desde luego, utilizar expresiones como crimen, holocausto, etc., es pura superstici¨®n y fanfarria ideol¨®gica clerical. Creo que hay que respetar el lado moral de esta cuesti¨®n, pero no convertirlo en un asunto penal, no abrumar a las mujeres, que normalmente son las de menos posibilidades econ¨®micas, las que tienen m¨¢s problemas familiares, a veces han sufrido maltratos, violaciones, etc., y son las personas sobre las que recae el tema del aborto, de la clandestinidad, a veces de la c¨¢rcel; es decir, por lo menos no aumentar los dolores, ya que no se pueden solventar todos.

¿C¨®mo integrar la formaci¨®n c¨ªvica y ¨¦tica al sistema educativo nacional? ¿Qu¨¦ papel juegan los medios de comunicaci¨®n en la formaci¨®n de los ciudadanos?

Desconozco el sistema educativo venezolano, me perdonar¨¢n que no intervenga hablando de lo que no s¨¦; me imagino que tendr¨¢ en este campo deficiencias, porque todos los sistemas educativos las tienen. Mientras preparaba el libro El valor de educar, me enter¨¦ un poco de las normativas, incluso, de pa¨ªses que me hab¨ªan parecido m¨ªticamente desarrollados en el terreno educativo como Francia y, sin embargo, descubr¨ª muchas deficiencias en este campo.

Creo, y lo he intentado decir en las palabras que he pronunciado antes, que la formaci¨®n ciudadana es algo que debe ser deliberadamente inculcado a los j¨®venes, no se debe dejar simplemente que los j¨®venes la adquieran por impregnaci¨®n del ambiente, porque normalmente esas impregnaciones no suelen ser positivas. En las escuelas, los institutos, universidades y por supuesto, tambi¨¦n en la familia y en otros campos, deber¨ªan reforzarse las pautas de educaci¨®n c¨ªvica y moral, lo cual no quiere decir establecer unos dec¨¢logos o convertir en adoctrinamiento las clases, sino crear espacios de discusi¨®n, de transmisi¨®n de principios generales. Me conformar¨ªa con que un joven o una joven saliera de su formaci¨®n de bachillerato sabiendo c¨®mo se razona en el terreno moral, cu¨¢l es la forma de razonamiento que hay en la moral, m¨¢s que teniendo un dec¨¢logo determinado; teniendo la capacidad de razonar y de argumentar en el terreno moral. Eso seria ¡ªa mi juicio¡ª lo deseable.

En cuanto a los medios de comunicaci¨®n: s¨ª me parece importante su funci¨®n. No educamos s¨®lo los profesores, no s¨®lo educan los padres. Nos educamos todos unos a otros: los niños pequeños enseñan a jugar a otros m¨¢s pequeños que ellos; en la sociedad humana todos estamos educando, no hay nadie que no enseñe algo a otro, no hay nadie que no enseñe a ser o pensar algo a otro. La educaci¨®n es algo muy general y en nuestra ¨¦poca los medios de comunicaci¨®n, como los pol¨ªticos, tienen una funci¨®n educativa que desempeñar; aunque algunas veces tienen una funci¨®n educativa al contrario, es decir, la gente los ve y dice: «Ya s¨¦ lo que no tengo que ser nunca en mi vida, no quiero ser como ese señor». Los medios de comunicaci¨®n tienen una funci¨®n educativa que a veces es muy dif¨ªcil, porque los peri¨®dicos, las televisoras, lo que buscan es provecho econ¨®mico, la diversi¨®n, etc., que son tambi¨¦n cosas muy l¨ªcitas.

La dimensi¨®n educativa no se debe olvidar nunca y se debe recordar que verdaderamente hay una cierta deontolog¨ªa, unas obligaciones especiales de los que colaboramos en esos medios, porque mucha gente no va a tener otro contacto con cierto tipo de informaciones culturales, m¨¢s que el que le llega por los medios de comunicaci¨®n; por lo tanto, los medios de comunicaci¨®n tienen una responsabilidad educativa, sin duda.

¿Qu¨¦ piensa de la independencia del Pa¨ªs Vasco? ¿Hab¨ªa ¨¦tica en el Gobierno de Franco por salvar la Rep¨²blica?

Desde luego, la independencia de los pa¨ªses no es cuesti¨®n de ¨¦tica sino de pol¨ªtica, es un proyecto pol¨ªtico como cualquier otro. Ahora, lo que no resulta ¨¦tico es matar a la gente por conseguirla. La independencia o la dependencia o la federaci¨®n o cualquier otro planteamiento pol¨ªtico son planteamientos convencionales, como son todos los planteamientos de la pol¨ªtica. Las sociedades no son realidades inmutables dadas de una vez por todas; se mezclan, se separan, se juntan. Todo esto forma parte del mundo de la pol¨ªtica y de los intereses que los hombres tienen de vivir mejor. Lo que s¨ª choca absolutamente con la ¨¦tica es convertir un pretexto pol¨ªtico en mecanismos de una especie de grupos de serial killers que asesinan a sus vecinos.

La pregunta de Franco no la entiendo, porque ¨¦l ¡ªseg¨²n recuerdo¡ª no salv¨® precisamente a la Rep¨²blica sino todo lo contrario. No s¨¦ qu¨¦ otras virtudes tendr¨ªa el r¨¦gimen de Franco, la verdad es que me cuesta un poco recordarlas, por lo menos se me escaparon cuando viv¨ª bajo su r¨¦gimen; pero, desde luego, la virtud de salvar a la Rep¨²blica no est¨¢ entre ellas.

¿Vino Amador contigo? ¿Cu¨¢l ser¨ªa tu mensaje para que cada quien pueda disfrutar de la vida? ¿C¨®mo podemos los J¨®venes ser ¨¦ticamente irreverentes?

Amador no vino conmigo, lo hubieran visto ustedes porque es muy grande, m¨¢s grande que yo, se le ve desde lejos. Él todav¨ªa no ha venido nunca a Am¨¦rica, sueña con hacer alg¨²n viaje por aqu¨ª. Hace 2 ¨® 3 años me dijo que quer¨ªa viajar por el Amazonas, por el Orinoco, cosa que me dio un gran susto en el coraz¨®n. En fin, como result¨® que no hizo el viaje, supongo que vendr¨¢.

¿C¨®mo se puede disfrutar mejor la vida? Perd¨®nenme, pero no soy consejero de nadie, les deseo lo mejor, pero no sabr¨ªa indicarles c¨®mo conseguirlo.

En cuanto a la ¨²ltima pregunta, la ¨¦tica es una actitud que siempre tiene algo de irreverente. Quiero decir, muchas actitudes ¨¦ticas han sido irreverentes, porque han roto rutinas. Los valores, cuando se establecen normalmente, tienden a esclerotizarse y tienden a cubrirse con un manto de hipocres¨ªa, hay una serie de valores que se instituyen, se van recubriendo de un manto de hipocres¨ªa que convierte a las formas en m¨¢s importantes que los contenidos, que convierte a la apariencia en m¨¢s relevante que la sustancia. Las personas ¨¦ticas, los grandes maestros de la moral han sido bastante rupturistas respecto a las formas de vida establecidas, han sido personajes inc¨®modos, a veces atrabiliarios, que no admit¨ªan la reverencia a lo establecido.

No creo que sea obligatorio que la ¨¦tica lo obligue a uno a estar constantemente diciendo impertinencias, pero es casi seguro que si eres moral, antes o despu¨¦s vas a resultar impertinente, por lo menos ¨¦sa es la experiencia que he tenido.

 

 

 

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